

Después de décadas disfrutando de la utilidad del plástico, la humanidad tiene que lidiar con las consecuencias: toneladas de contaminación. Hasta ahora, la propuesta para reducir la acumulación de residuos plásticos era el reciclaje mecánico; pero está claro que tuvo poca adopción por arrojar productos de mala calidad. En cambio, una alternativa conocida como reciclaje químico podría ser el futuro de la sostenibilidad a nivel industrial.
Europa está muy consciente de ello desde hace buen tiempo. La primera planta de reciclaje químico se estableció en Alemania y procesa unas 40,000 toneladas de residuos plásticos. Incluso emprendimientos más pequeños se han unido a esta lucha. Entonces, ¿quiere decir esto que esta es la vía adecuada para luchar contra la contaminación? Primero veamos de qué se trata.
Antes que nada, es bueno diferenciar el reciclaje mecánico del reciclaje químico. El primero es en lo que muchos piensan cuando les hablan del reuso de residuos plásticos. Es básicamente separar los diferentes desechos, cortarlos en trozos pequeños, fundirlos y darles un nuevo uso. Y si bien es de gran utilidad para diferentes sectores, hay una realidad que enfrentar: el material resultante es de baja calidad.
Los humanos somos amantes de lo duradero, y esta es una de las razones por las que el reciclaje mecánico no ha sido tan popular. La mayoría de los materiales resultantes de residuos plásticos terminan como fibras de alfombra o bancos de parque. Sin embargo, los altos niveles de contaminación en nuestro planeta necesitan soluciones inmediatas, y el reciclaje químico es una opción plausible.
Como indica su nombre, el reciclaje químico consiste en aplicar transformaciones químicas profundas que den lugar a un material de alta calidad; si este no puede ser mejor que el original, como mínimo debe ser tan valioso como el original. De este modo, también obtendría valor a nivel de economía, lo que podría frenar la producción masiva de más residuos plásticos.
El reciclaje químico consiste en descomponer las moléculas de los polímeros para obtener los componentes originales, es decir, los monómeros. De forma más simple, es un proceso que permite volver al principio de la producción de los plásticos; y más importante aún, permite producir materiales de buena calidad y de alto valor comercial a partir de los residuos plásticos existentes.
En 2019, los fabricantes de plásticos de Europa, Estados Unidos y Canadá, asumieron un reto sin precedentes: reducir los residuos plásticos en sus territorios. Para lograrlo antes de 2040, tendrán que reutilizar, reciclar o recuperar todos los envases producidos y desechados; he allí el verdadero reto. Con el reciclaje mecánico esto sería impensable dada la inutilidad de los resultados, pero el reciclaje químico podría hacerlo posible.
El reciclaje mecánico no resultó atractivo ni propicio para la estimulación de la tan anhelada economía circular. Sin embargo, el reciclaje químico rompe con esta maldición y promete incluso generar empleos y crecimiento económico. Según un informe de American Chemistry Council, su impacto será tan grande como para generar 40,000 empleos solo en Estados Unidos. Aunque España no es líder en el mercado, se esperan consecuencias similares conforme se adopte esta técnica.
Pero, sin lugar a dudas, su principal ventaja para el medio ambiente sería la reducción de los residuos plásticos en espacios terrestres y acuáticos. Por ende, sus consecuencias, como la asfixia de numerosas especies y su ingreso en forma microplástica a nuestro cuerpo a través del agua; y ni hablar de la mejora del aspecto de los espacios naturales. Sin embargo, al final el plástico seguirá allí prometiendo generar nuevos problemas a futuro.
En general, se considera que el reciclaje químico es un complemento del mecánico que, como indicamos al principio, presenta muchas limitaciones. Sin embargo, no se considera una solución definitiva para el problema de la acumulación de residuos plásticos en nuestro mundo; solo es una forma un poco más sostenible de seguir produciendo plástico. Aún así, los expertos en la industria están de acuerdo en que tendrá una vasta adopción en un futuro que, esperemos, no sea muy lejano.
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